Cómo configurar tus múltiples talentos y habilidades para aportar al mundo

Los talentos son destrezas innatas que te permiten destacar en ciertas áreas, juegan un papel importante en tu vida al proporcionar un sentido de identidad y ¿por qué no?un propósito. Mientras que las habilidades pueden ser naturales, pero también adquirirse mediante la formación y la práctica. Por ejemplo, puedes aprender en algún momento a escalar, pero eso no significa que serás el próximo Adam Ondra, uno de los mejores escaladores del mundo. Entre sus puntos fuertes están “ahorrar energía y controlar su respiración, lo que incluye gritar cuando está escalando por la roca. A medida que sube su ritmo cardiaco, en vez de aumentar, disminuye”. Ese estado y performance seguro los alcanzó con años de práctica, pero hay condiciones propias de este deportista checo que hacen más fácil sus logros. En este sentido, hay a quienes les es sencillo identificar en qué son buenos, porque desde temprana edad destacan sobre el resto por esas características, o porque la gente se las recalca en todo momento. Ondra —por ejemplo— comenzó en la escalada con apenas tres años de edad. Por otra parte, hay quienes en la adultez aún están en pleno proceso de descubrimiento, por circunstancias de la vida. Cada quien es una historia, cada experiencia es completamente distinta. Independientemente del rango etario en que te encuentres, el autoconocimiento es un proceso que te permitirá identificar, practicar y demostrar si ese talento o las habilidades con las que cuentas derivarán hacia un oficio, profesión o disciplina que sea sostenible en el tiempo, porque además de apasionante es rentable. Para aportar al mundo y ser consecuente con eso a lo que te dedicas, la pasión y la rentabilidad son imprescindibles. Reina la confusión, no dejes que pase Mientras la cantidad de características innatas y competencias adquiridas aumenta, la confusión puede reinar, al no encontrar una opción que te permita integrar el repertorio de bondades propias para emprender algún proyecto. Lo digo por experiencia propia. No me lo contaron ni se lo pregunté a Chat GPT. En mi rol como consultor, mentor y formador son muchas las personas que tienen “un mazo de cartas” que no tienen ni idea de cómo jugar. Solo saben que quieren hacer algo distinto, buscan una fuente de ingresos alterna o ya se cansaron de trabajar en lo mismo. Llegaron a una parte del camino donde tienen al frente una bifurcación, no quieren avanzar por avanzar. Es aquí donde llega la pregunta del millón: ¿cómo configurarlos? Ese “cómo” no tiene una sola respuesta. Cuando se trabaja con el desarrollo o estrategia personal la suma “uno más uno” no siempre tiene como resultado el lógico dos. Hay infinitas opciones. Por eso siempre mi respuesta es cantada. Interpreto la canción “Depende” de la agrupación de rock española Jarabe de Palo: “depende ¿de qué depende? De según como se mire, todo depende”. En líneas generales, si tienes varios talentos y habilidades, esa versatilidad te diferencia. Hará más fácil que logres un mix de características que te lleve a ser único frente a quienes hacen lo mismo que tú o lo que quieres hacer en algún momento. Organizándolos puedes construir un modelo de negocio propio, potente e innovador. Lo deletrearé: ¡Di-fe-ren-te! Sin embargo, puede darse el caso que no todos los talentos y habilidades puedan juntarse para modelar una única propuesta (sea un producto, servicio o causa), porque son incompatibles o simplemente al conjugarlos alguno pierde su esencia. Tienes la opción de diversificar tu oferta (con tu marca personal y una marca comercial en paralelo, por ejemplo); es decir, tener dos o más proyectos en sectores o rubros distintos, con diversas figuras o roles. En este punto debes tomar una decisión, que será el inicio para desarrollar tu estrategia personal y comercial. Cuando tomas la iniciativa de manera consciente, maximizas tu potencial y aprovechas las oportunidades, con base en tu experiencia y conocimiento. Halla tu punto de partida El siguiente ejemplo te servirá para hallar tu punto de partida, luego estrategizar y dar a conocer al mundo tu aporte, ya sea de manera unificada o diversificada. Te presento el caso de Catalina. Ella es ingeniera comercial, se especializó en marketing digital, es bilingüe (habla perfectamente inglés y español), se certificó como TRX trainer hace dos años y además es agile coach. Desde muy pequeña —me contó— socializa muy bien, se le hace muy fácil enseñar y compartir con los demás lo que sabe; durante sus estudios universitarios se dio cuenta de la capacidad de liderazgo y autogestión que tenía. La acompañé en un programa de mentoría de marketing propio; ella sentía continuamente ansiedad al no saber cómo conjugar u operar sus distintas habilidades (adquiridas en estudios formales e informales, además de la práctica continua), así como sus talentos. Esta situación no le permitía tener tranquilidad, enfocarse, implementar y avanzar en una estrategia asertiva. En la primera sesión surgieron estas tres opciones (pudieron surgir muchas más); luego tocó tomar una de éstas y armar un plan con base en la decisión: Escenario 1: Desarrollar su marca personal conjugando todas sus competencias: Consultora y capacitadora de marketing digital para personal trainers y profesionales del deporte, tanto de habla hispana como inglesa. Todo lo aprendido como agile coach así como sus habilidades las usaría para la gestión continua de proyectos y clientes. Escenario 2: Consultora de marketing digital para emprendedores y negocios de hispanos en Estados Unidos. Su rol como agile coach las mantendría según el plan 1. Sus conocimientos en TRX los utilizaría para dar clases en el parque de su barrio, a un grupo de vecinos. Lo hará dos días a la semana. En lo que respecta a sus talentos, los pondría en práctica para ambos roles. Escenario 3: Se mantendría el escenario 2, pero para aprovechar su manejo de inglés y “desengavetar” un proyecto sobre clases grupales de inglés para niñas, propuse crear una marca fantasía, aparte. Llamada en el ejercicio “1,2,3 pollito inglés”. Ninguna opción es incorrecta Son escenarios distintos. En tu caso, podrás gestionarlos en la medida que ordenes

Guillem Recolons, una marca personal de valor.

Honor a quien honor merece, es una de las frases que nos indica demostrar honra a quien apoya, acompaña o aporta valor. Sin duda, una de las personas más valiosas en el mundo del personal branding, es Guillem Recolons, que además de pionero en la gestión de marcas personales, es un gran profesional en el mundo de la publicidad, networker y claro, un excelente ser humano. Guillem es, para muchos especialistas en marca personal, un mentor, socio, colaborador, conector, guía, maestro, amigo. Para muchos de sus clientes ha sido un gran potenciador de sus marcas personales, acompañándolos a diferenciarse con su propuesta de valor y encontrar el camino con su modelo de negocio. ¿Pero qué lo hace tan valioso? Pues bien, como lo decía al principio, es pionero en el área del personal branding, y una de sus grandes fortalezas es la innovación, nos ha propuesto el Método del Iceberg de la marca personal, el cual podemos encontrar en internet por todos lados. Fue cofundador de la primera agencia especializada en marca personal en España, Soy mi marca, que hoy es uno de los principales y más consultados blogs del tema.  Es el principal promotor de crear comunidad, y a lo largo de los años ha conectado colaborado con diversos especialistas en diversos países, podemos ver su resultado en el Personal Branding Lab Day, e incluso en su libro “Si no aportas no importas” donde 200 profesionales colaboraron en su diccionario de la marca personal y personal branding; es algo que yo llamo ser un SUPERCONECTOR, tiene la habilidad de conectar y desarrollar e integrar relaciones positivas con las personas. Seguramente se me están pasando muchas otras cosas importantes de su carrera dentro del personal branding, pronto cumplirá 20 años trabajando en este mundo. Más de 44 años en el mundo de la publicidad, las agencias y personas lo respaldan. Es un eterno aprendiz; el uso de la tecnología y las redes sociales son parte de su propuesta de valor. Sus hábitos y resultados hablan por sí solos. Su calidad como ser humano, son destacables y parte de su diferencial, ser coherente, es lo que lo hace actuar de la forma más indicada con respecto a él mismo y los demás. Hay muchas cosas e historias que podría seguir contando, he tenido la oportunidad de poder trabajar de la mano de Guillem, así como seguir su trayectoria y verlo trabajar con colegas o clientes; hoy a través de este espacio tengo la oportunidad de mostrar un poco más de su historia. Hace unos días pude conversar y hacerle algunas preguntas, sobre su historia personal, profesional y liderazgo, que quiero compartir para esta revista, pues considero que podemos aprender de su experiencia, y también podemos sentirnos identificados con lo que ha vivido. Historia Mi historia es la de un niño que quería trabajar en algo relacionado con la comunicación. Esto sí que lo tuve muy claro de muy jovencito. Tuve unos tíos que eran como muy supermodernos y medio hippies de la época, trabajaban en una agencia que se llama BBDO  Para mí eran el estereotipo de la modernidad. Yo venía de una historia muy clásica, de colegio clásico, religioso, etc. Ellos iban con una moto, una especie de Harley Davidson, una moto muy rompedora, muy transgresora de la época. Y yo dije, ostras, yo quiero vivir esto, no quiero ser director de un banco o funcionario o algo así. Yo quiero vivir. La vacante  En la agencia BBDO había una oportunidad, una vacante para cubrir una plaza en el departamento creativo para un chico que estuviera por empezar la carrera universitaria, es decir, con 16, y entré con 16 años, porque tenía la suerte de que yo estudiaba por las tardes. Y, por tanto, tenía las mañanas libres hasta las 5 de la tarde, con lo cual, pues bueno, estuve ahí dos años, aprendí lo que no está escrito y eso ya derivó en lo que sería mi pasión por la comunicación.  Me lo pasé muy bien, aprendí mucho, trabajé en campañas muy sonoras, de la época. Estoy hablando del año 79. En aquel momento la publicidad era bastante parecida a lo que ponían las series, es decir, era un mundo. 25 años en agencias Estuve en Walter Thompson, que fue la segunda agencia. Y entonces estuve de agencia en agencia, durante una carrera de unos veintitantos años, o sea, desde 1979 hasta 2005. No lo he contado porque es casi pornográfico, pero como 25 años, 25 años de agencia en agencia. Es cierto que me cambié. Tuve la suerte de estar en distintos departamentos. Empecé en el creativo, después en el departamento de cuentas, que sería el equivalente al departamento comercial, pero con un poquito más de glamour, por decirlo así. Eso ya me derivó en la parte más de estrategia. Más adelante trabajé en strategic planning, y al final acabé siendo socio, accionista y director de una agencia local, pero que facturaba más que muchas multinacionales, que se llamaba Altraforma, que ya desapareció. Un parteaguas, un gran propósito En el año 2000 cuando nació mi hija, a mi mujer le detectaron un tumor que en teoría era incurable, porque eran las características muy complejas, los pronósticos eran muy malos. Entonces, eso hizo que yo de alguna manera bajara un poquito mi ritmo de trabajo porque trabajaba muchísimas horas diarias, me tenía que ocupar de algo muy importante. Al cabo de un tiempo mi socio, que era el presidente, yo era director general, me invitó a salir, me compró las acciones. No había posibilidad de despido, pero me compró las acciones. Y entonces ahí es cuando decido qué hacer. Tuve muchas, muchísimas llamadas, muchísimas ofertas de agencias de publicidad que me ofrecían lo mismo. Un cargo de director general, overtime puro.  Pero, tenía otras prioridades familiares. Mi propio negocio Resumiendo mi nueva etapa de vida, descarté todas las propuestas que me hicieron para seguir en publicidad y decidí abrir mi propio negocio, se llamaba Lateral Consulting, en aquel

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